LOS NIÑOS SON LA PRIORIDAD

Nos preocupa su salud, bienestar y seguridad, por favor, no los dejes solos.


Cuidar a los chamos en medio del desorden y la incertidumbre

Cuando ocurre una emergencia, el movimiento de gente extraña es constante. Llegan camiones, personas de otros lados a curiosear o supuestamente a ayudar, y el ir y venir de gente desconocida se vuelve normal. En medio de esa confusión, mientras los adultos están resolviendo la comida, el agua o la reconstrucción de sus espacios, se abre una rendija muy peligrosa. Hay personas sin escrúpulos que viajan buscando precisamente este desorden para acercarse a los más vulnerables.

No podemos tapar el sol con un dedo: la pérdida o el robo de niños en situaciones de desastre es una realidad dolorosa. Un desconocido que se gana la confianza de un chamo con un dulce, un juguete o la promesa de llevarlo con sus padres puede cambiar la vida de una familia para siempre en un abrir y cerrar de ojos. No podemos permitirnos un solo descuido.


Tres medidas firmes para protegerlos de cualquier peligro

La seguridad de los más pequeños requiere de una vigilancia estricta y de ojos bien abiertos por parte de todos. Aquí tienes cómo debemos actuar a partir de hoy:

  1. La primera línea de defensa es la familia Como padre, madre o representante, la responsabilidad principal es tuya. No dejes a tus hijos solos ni por cinco minutos, ni para ir a buscar una bolsa de comida o un bidón de agua. Si tienes que salir a resolver una urgencia o a trabajar en el terreno, asegúrate de dejarlos bajo el cuidado exclusivo de un familiar directo o de alguien de tu absoluta y entera confianza. Nunca confíes el cuidado de tus chamos a un desconocido, por muy amable o servicial que parezca.

  2. Hablar con claridad y sin rodeos con los niños A los chamos hay que advertirles sobre el peligro de forma sencilla pero muy firme. Enséñales que no deben hablar con extraños, bajo ninguna circunstancia. Explícales que no pueden aceptar dulces, comida, ropa ni juguetes de nadie que no conozcan, y que jamás de los jamases deben caminar o subirse a un vehículo con alguien que no sea de su familia, incluso si esa persona les dice que “su mamá los está llamando”.

  3. Vigilar colectivamente a los que quedaron solos Lamentablemente, hay niños que debido a la misma crisis han quedado temporalmente desamparados, con sus padres heridos, ausentes o bajo escombros. Aquí es donde nos toca a todos actuar como un escudo protector. Si ves a un niño deambulando solo, desorientado o conversando con una persona desconocida que no pertenece a la comunidad, no pases de largo. Intervén de inmediato con respeto, pregunta quién es y asegúrate de poner al menor bajo el resguardo de las personas de confianza del sector. Que cualquier extraño sepa que en este lugar estamos todos vigilando.


La reconstrucción material se puede recuperar con trabajo, pero la vida y la seguridad de un hijo no se recupera con nada. Mantén la guardia alta, conversa con tu familia y no dejes a los niños solos bajo ninguna circunstancia.


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